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125 años de historia

 Tal día como hoy, 17 de febrero, pero de 1894, se estrenaba La verbena de la Paloma en el Teatro de Apolo de Madrid


125 años de historia

 

La Verbena de la Paloma cubierta 1894 BNEEstrenada en el madrileño Teatro de Apolo el 17 de febrero de 1894, el título de la obra hace referencia a una de las más castizas y tradicionales verbenas de Madrid. Como era habitual en la época, La verbena de la Paloma se presentó con un subtítulo, El boticario y las chulapas y celos mal reprimidos, que describe a la perfección el conflicto y a algunos de los protagonistas de la obra.

La estructura dramática de este sainete lírico corresponde al género chico, es decir, un acto único dividido en tres cuadros.

Esta zarzuela se ha convertido en una de las más conocidas y apreciadas por el público en general, y los madrileños en particular, por el retrato que realiza de la ciudad, su ambiente, su léxico popular y sus habitantes a finales del siglo XIX: chulapas y chulapos, guardias, el boticario, el sereno y el vecindario.

El argumento trata de la desesperación del joven Julián, que se consume de celos al ver a su novia, Susana, coquetear con el viejo boticario, don Hilarión. Tras armar un buen jaleo en la verbena de la Paloma, los jóvenes enamorados se reconcilian.

Parece ser que Ricardo de la Vega se basó en una historia real que le sucedió al cajista de la imprenta donde él imprimía sus obras, situándola además en los alrededores de la Fuentecilla, donde había un boticario famoso por sus amoríos a una edad madura y, en principio, poco adecuada para ese tipo de cortejos.

La música para el libreto de De la Vega iba a ser compuesta por Ruperto Chapí, que finalmente lo rechazó, pasando de mano en mano hasta que Tomás Bretón se puso con ella, realizando la partitura en tan solo diecinueve días, con los ensayos escénicos ya iniciados. A pesar de las reticencias iniciales por parte de Bretón, que se consideraba un compositor de ópera, y que no había puesto música a un sainete, La verbena de la Paloma se convirtió en la obra cumbre del género chico y la más famosa de ambos autores, tanto en el ámbito nacional como internacionalmente, además de la más tarareada de nuestro repertorio.

 


Imagen: Eduardo Urquiola (dibujante). Cubierta de la partitura de «La verbena de la Paloma» de Tomás Bretón.
Cromolitografía, s.a. (hacia 1894) (Madrid, Unión Musical Española).
© Biblioteca Nacional de España (Madrid)